Mamá, pierde el miedo de salir en fotos

Es probable que hayas experimentado esa sensación. Te colocas frente a la cámara y, de inmediato, comienzan las dudas. «¿Cómo saldré en esta foto? ¿Me habré vestido correctamente para la sesión? ¿Y mi pelo? Oh, tendría que haberme teñido. ¡¡Y las cejas!!» …Esas preguntas, esos pequeños miedos a menudo hace que las madres no disfruten de la sesión de fotos, o que incluso, se nieguen a participar . Sé lo que se siente; lo he visto en muchas mujeres que he tenido el placer de fotografiar. Y lo he sentido yo misma, si te digo la verdad. Pero hoy quiero hablarte, desde el corazón, sobre lo importante que es dejar esas preocupaciones de lado y permitirte ser parte de esos momentos capturados. Porque lo que realmente importa no es cómo te ves, sino cómo te sienten y recuerdan tus hijos.

¿ Por qué nos preocupa tanto nuestra imagen ?

Vivimos en una sociedad que constantemente nos bombardea con imágenes de perfección. Basta solo con que te metas en Instagram un par de minutos para que puedas observar la perfección tóxica que se respira en las redes sociales. A la hora de hacernos una sesión de fotos nos enfocamos en los detalles que no nos gustan de nosotros mismos: la sonrisa que nos parece torcida, la forma de nuestros cuerpos, la arruga que no estaba allí el año pasado. Aunque no me guste admitirlo, se ha convertido en algo normal sentir esta presión, pero es importante recordar que la perfección es una ilusión y no es lo que nuestros hijos ven cuando nos miran. Para ellos somos perfectas en todo momento por el simple hecho de ser sus madres.

Cuando te atreves a salir en las fotos junto a ellos estás creando un recuerdo. Estás formando parte de la historia visual de tu familia. Y esa historia no necesita ser perfecta; necesita ser real.

¿ QUE VEN TUS HIJOS CUANDO TE VEN EN FOTOS ?

Quizás te sorprenda saber que, cuando tus hijos miran una foto tuya, no están analizando si tu cabello estaba perfectamente peinado o si tu vestido te quedaba como un guante. Lo que ven es a su mamá, la persona que les brindó amor y cuidado incondicional. Ven la alegría de los momentos compartidos, la calidez de tu abrazo, la seguridad de tu presencia. Y es eso lo que, años después, volverán a sentir al ver esas fotos.

Y si en unos años…

Imagina que tus hijos, ya adultos, encuentran un álbum de fotos familiares. Se sientan juntos, pasan las páginas y encuentran imagen tras imagen de su infancia. ¿Qué verán? Verán recuerdos de cumpleaños, vacaciones, momentos cotidianos del día a día que se volvieron especiales simplemente porque los vivieron contigo. Pero, ¿qué pasa si no estás en esas fotos? ¿Qué pasa si, debido al miedo a no salir «bien», decidiste no estar presente en esos recuerdos visuales?

Las fotos no son solo imágenes; son puertas a recuerdos, a emociones. Son la forma en que nos conectamos con el pasado. Al estar presente en las fotos, les estás dando a tus hijos un regalo invaluable: el recuerdo palpable de tu amor, de tu presencia en sus vidas. Estar en esas imágenes les permite, incluso cuando ya no estés físicamente con ellos, sentir que sigues allí, acompañándolos.

Si has llegado hasta aquí, lo que quiero que recuerdes es que las fotos familiares son mucho más que simples imágenes. Son un legado, una forma de inmortalizar los momentos que, aunque fugaces, son inmensamente significativos. Cuando decides no aparecer en las fotos, estás privando a tus hijos de tener un recuerdo tangible de ti, de sentir tu presencia a través del tiempo.

Por favor, no dejes que el miedo te robe esa oportunidad. No se trata de cómo te ves; se trata de estar presente. Permítete ser parte de esos recuerdos. Porque un día, cuando tus hijos vuelvan a esas fotos, no verán a alguien imperfecto. Verán a su mamá, la persona que siempre estuvo allí, amándolos con todo su corazón.

Así que la próxima vez que alguien saque una cámara, respira profundo, sonríe y recuerda que lo más importante es estar allí, en el momento, junto a tus hijos. Eso es lo que ellos recordarán. Eso es lo que verdaderamente importa.

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